El premio Innovación Empresarial distingue a BTI Biotechnology Institute; el Made in Euskadi, a Arteche;  y  la  Euskal  Makila,  a KSB

La XXX edición de La Noche de la Empresa Vasca, organizada por la Fundación Empresa Vasca y Sociedad/Gizarte eta Euskal Enpresa Fundazioa con el patrocinio principal de Kutxabank, el apoyo de las empresas Dinof e Inbisa y la participación de COPE como medio colaborador, ha distinguido la trayectoria empresarial de Jose Muñoz, presidente ejecutivo de Oribay Group Automotive como Mejor Empresario Vasco 2020.

El Jurado de los premios también destacó el trabajo de Arteche, una referencia mundial en los bienes de equipo eléctrico, con el premio Made in Euskadi; y de BTI Biotechnology Institute, pionero en la industrialización de la biotecnología, con el galardón Innovación Empresarial. La cuarta distinción de la gala, la Euskal Makila, se entregó a KSB, que en 2003 integró en su grupo a Bombas Itur, empresas que cumplió un siglo de actividad en 2020.

Como es tradicional, las distinciones fueron entregadas por los ganadores de la edición anterior. Aitor Zumarraga Berasaluce, director general de Grupo CMZ, entregó a Jose Muñoz la placa que le reconoce como Mejor Empresario Vasco 2020. Rafael Sterling, presidente de Irizar e-mobility, traspasó el galardón Made in Euskadi a Alex Artetxe, presidente ejecutivo de Arteche; y Ander Aramburu, director general del Grupo Lazpiur cedió el testigo de la Innovación Empresarial a Eduardo Anitua, presidente y director de I+D de BTI Biotechnology Insitute.

La ‘Euskal Makila’ de la Fundación distinguió el trabajo de la multinacional alemana KSB, que estuvo representada por el director general de la filial guipuzcoana, Matthias Gutherl, que recibió la distinción de manos del Diputado General de Gipuzkoa, Markel Olano.

La Noche de la Empresa Vasca, celebrada en el Museo Guggenheim Bilbao, se cerró con la intervención de la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Otadui, que presidió la gala empresarial.

El Jurado de los premios, presidido por Jesús Alberdi, reconoció los siguientes méritos en los premiados:

Innovación Empresarial: BTI Biotechnology Institute

La industrialización de la biotecnología y de la biomedicina

BTI Biotechnology Institute, creado por Eduardo Anitua en 1999, ocupa un lugar destacado en el desarrollo del sector empresarial de la biomedicina y la biotecnología en el País Vasco. En sus más de 20 años de actividad se ha convertido en una marca de prestigio en el mundo, tanto por la singularidad de los principios aplicados a su gestión como por el reconocimiento alcanzado con sus sistemas y productos y por su labor de formación.

BTI es fruto de una apuesta por el conocimiento y por la búsqueda de respuestas médicas que se ha volcado en el campo de la medicina regenerativa y la implantología oral. En estos campos ya tiene el reconocimiento de referencia mundial gracias a una labor investigadora y empresarial orientada a generar alternativas innovadoras que mejoren el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes. El modelo BTI de traslación de la investigación biomédica al mercado es un ejemplo que se estudia para conseguir reducir la mortalidad empresarial en un sector de alta complejidad dominado por grandes multinacionales.

BTI tiene la I+D+i en su ‘ADN’ y el método científico como filosofía empresarial, herencia de su fundador, presidente y director científico, Eduardo Anitua. Todas las capacidades y logros de la compañía se orientan a fortalecer la innovación. Una obsesión que se refleja en el medio centenar de patentes y 200 marcas registradas en 50 países, y también en que, en los últimos seis años, 2015-2020, se ha situado como líder de producción científica biotecnológica en España (Informe ASEBIO), con cerca de 180 publicaciones científicas. Este diseño se ha trasladado al equipo, que está integrado por casi 400 profesionales, de los que unos 50 se encuadran en el área de I+D, que en los últimos diez años ha absorbido una inversión de 50 millones de euros. En este caso, debe señalarse que la filosofía empresarial aplicada por BTI implica la reinversión del 100 por ciento de los beneficios en I+D.

Como señalan desde la compañía, BTI siempre ha perseguido “dar respuesta a muchas preguntas para las que la ciencia médica no tiene soluciones y, a partir de las respuestas que encontramos, desarrollar nuevas alternativas terapéuticas”. El grupo comenzó a investigar en áreas como la biología subyacente a los procesos de reparación y regeneración de los tejidos, o las superficies de los implantes de titanio y su proceso de oseointegración. La I+D marcaba un camino multidisciplinar que le llevó a integrar biólogos, médicos, ingenieros, o bioquímicos para hacer más efectivas la traslación de la investigación al mercado.

Hoy en día, esta filosofía se ha plasmado en un modelo integral que, en Vitoria, suma desde la mecanización y la fabricación aditiva de todas las herramientas e implantes, al diseño, desarrollo y fabricación del hardware y del software para sus familias de productos. Además, la industrialización de sus capacidades biotecnológicas se ha refrendado con la creación de BTI I+D, una unidad empresarial incluida en la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación. Igualmente, su espíritu de difusión y conocimiento se plasma en un modelo de formación del que se benefician anualmente más de 2.000 personas y que quedó totalmente refrendado en 2017 por la UPV/EHU, que reconoció como Instituto Universitario al Centro de Formación y Postgrado BTI- Instituto Eduardo Anitua, lo que supuso el reconocimiento oficial a su labor en este campo.

Por último, debe destacarse que la explosión empresarial de BTI se produjo en 2005, año en el que, tras más de 15 años de trabajo con su equipo científico, patentó ENDORET® (PRGF®), tecnología basada en un concentrado plaquetario obtenido a partir de un pequeño volumen de sangre del propio paciente, para su posterior uso en la reparación y regeneración de los tejidos. Esta tecnología acelera los procesos de regeneración de los tejidos dañados y ha demostrado ser muy eficaz en muchos tratamientos en diferentes áreas de la medicina. Esta tecnología se ha extendido a diversos campos de la medicina, incluidos la oftalmología y la fertilidad.

El éxito en la actividad empresarial del grupo BTI se ha reflejado en el aumento de su plantilla hasta alcanzar los casi 400 empleados y en la creación de un centro de excelencia que es punto de encuentro para los miles de clínicos, investigadores y estudiantes que lo visitan desde todos los rincones del mundo.

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